“Uno de los mayores daños que se puede hacer  a un individuo y a una sociedad es quebrar  sus  aspiraciones y condenarle a la mediocridad o a la resignación” G. Roosen

Premiar el desempeño actúa tanto a nivel de los colaboradores como de la organización: ayuda a ampliar la satisfacción de los empleados y a mejorar la productividad empresarial y nacional.

Jack Welch, ex presidente y CEO (Chief Executive Officer). Consejero delegado o Director Ejecutivo de General Electric (GE)  por casi 20 años, tenía una práctica poco habitual: acostumbraba enviar notas de felicitación de su puño y letra, a los empleados más destacados de su empresa. Las cartas eran sumamente valoradas por sus colaboradores. No por nada, eran escritas por el propio líder de la organización, y reconocían, personalizadamente, la labor efectuada.

En sus 25 años a la cabeza de GE, el destacado hombre de negocios siempre tuvo algo claro: sabía lo importante que era reconocer el trabajo de sus empleados. Welch estaba seguro que si premiaba a los buenos colaboradores, obtendría la motivación necesaria para alcanzar las metas de la compañía. Esta estrategia de gestión deberían ponerla en práctica tanto los líderes de la administración privada como de la pública.

“Los líderes capacitan a sus empleados para que hagan correctamente su función, y los motivan y reconocen (…) Reconocen los logros de su equipo y los celebran en grande”, escribió Welch en su libro “Triunfar”, publicado en 2006. En 1999, fue elegido el mejor gerente de todos los tiempos por la revista Fortune, y hoy disfruta de un plan de retiro anual de US$8 millones.

El reconocimiento es una herramienta de gestión que refuerza la relación de la empresa con los trabajadores, y que origina positivos cambios al interior de una organización. Cuando se reconoce a una persona eficiente y eficaz, se están reforzando además las acciones y comportamientos que la organización desea prolongar en los empleados.

“El reconocimiento es parte de la felicitación que todo trabajador requiere recibir periódicamente. Nada motiva más que el éxito, y el reconocimiento es la consecuencia del mismo. Por tanto, cuando un trabajador recibe un reconocimiento por lo que hace, mejora su desempeño laboral”, dijo Ricardo Pino, Director de Alianzas de Centrum Católica  (es el Centro de Negocios de la Pontificia Universidad Católica del Perú).

Premiar el desempeño actúa, tanto a nivel de los colaboradores como de la organización: puede llegar a ampliar y mejorar la satisfacción y retención de los empleados, y la rentabilidad y productividad de la empresa. La gente que se siente apreciada por otros, posee una actitud positiva y mayor confianza y habilidad para contribuir a las metas.

No obstante, de las ideas y conceptos expresados en párrafos anteriores y la intolerancia de aceptar otros puntos de vista, este gobierno venezolano ha decretado la implementación de un sistema salarial obsoleto y de pésimos resultados de éxito. Dirigentes “de diversos sectores (gremiales, sindicales, > etc)” advierten que la implementación del modelo comunista cubano y soviético implica un cambio en las relaciones laborales que perjudica a las empresas, a los trabajadores y a los sindicatos. Y baja el nivel de competitividad de toda organización y nación.

El aplanamiento del sistema salarial, tal como fue implantado en países comunistas sólo los condujo a su fracaso económico. Esta práctica imposibilita el reconocimiento de las diferencias por formación, dedicación, mérito, antigüedad y responsabilidad. Representa la reafirmación de una ideología y de un sistema históricamente fracasados

En referencia a esta decisión bestial de este régimen, el destacado líder organizacional Gustavo Rossen manifiesta lo siguiente: “El gobierno ha fijado el nuevo salario mínimo. ¿Qué ocurre con las escalas de salarios en la administración pública? ¿Cómo afecta los acuerdos entre empleados y empleadores consignados en los contratos colectivos? ¿Qué ocurre en instituciones como las Fuerzas Armadas, regidas por un particular esquema de remuneraciones y a cuyos oficiales ha advertido ya el Ministro del área sobre la necesidad de moderar sus expectativas porque las cosas no están como para que los tenientes sigan recibiendo nueve salarios mínimos como recibieron en el mes de julio?”.

Por de pronto, el régimen ha publicado un instructivo para el sector oficial en el que se establece una diferencia apenas mayor a 5% entre el sueldo mensual de un trabajador de nivel básico y otro del nivel más alto y en el que se marca un tope de incremento salarial de 12% para un técnico universitario y de 20% para un posgraduado universitario con PhD “(siglas de las Doctorado en Filosofía, en inglés)”.

Una sociedad moderna reconoce el talento, premia el mérito, alienta el trabajo, la dedicación y el crecimiento -en una sociedad comunista esto no sucede.. Son éstos los valores sobre los cuales crece la sociedad y crece el individuo, tanto como trabajador o empleado que hace una carrera y que aspira a subir en ella, como el emprendedor que aspira al crecimiento de su empresa. Una sociedad moderna debe garantizar la igualdad de oportunidades. En la consecución de resultados intervienen la capacitación continua, la motivación, la ambición personal, la excelencia en el desempeño, la productividad y la competitividad. Las escalas de compensación modernas consagran precisamente estas características y las premian con el reconocimiento económico.

La disposición unilateral e intransigente de este régimen es un daño colateral de las decisiones que en política económica viene implementando, pues -con las medidas- el nuevo cono y el salario establecido se elimina la escala salarial y se rompe con la movilidad social basada en la meritocracia, antigüedad y profesionalización de los trabajadores en Venezuela.

Los líderes exitosos saben mostrarse conforme con una destacada actuación de sus seguidores. Dar las gracias, reconocer las ideas, esfuerzos, cambios y resultados de sus seguidores, e implementar sistemas justos y realistas de evaluación del desempeño, que ayuden a distinguir a los colaboradores que sobresalen del resto, son algunos ejemplos de reconocimiento informal que toda organización competitiva pueden llevar a cabo periódicamente. En las naciones socialistas esto no sucede.

Estos líderes saben que: si su organización no empieza por cumplir con quienes le permiten competir, mejorar, innovar y cambiar, difícilmente podrá esperar alguna mejora continua. Ellos saben premiar la labor “outstanding” (sobresaliente) de sus seguidores; después de todo, un acto de reconocimiento no tiene por qué ser tan costoso para ser inolvidable.

Todas estas ideas y conceptos se han aplicado exitosamente en sociedades libres y democráticas por cuanto están conscientes que: una sociedad que no estimula la preparación y la excelencia no funciona,  no crece ni se desarrolla.

 




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