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Las exhibiciones lucen vacías. (Foto Kevin Barrios)

Sus exhibiciones ya no son las mismas. Lucen vacías y desoladas. Ya no hay clientes en la sala de espera ni vendedores ocupados mostrando los modelos y colores en existencia. Los concesionarios de motocicletas se parecen mucho a los de automóviles. Cada mes las ensambladoras le envían el 12.5% de lo que despachaban a finales de 2013. Las fallas en el otorgamiento de divisas es la causa de esta realidad.

Según datos de la Asociación de Industriales, Fabricantes y Ensambladores de Motociclos (Aifem), publicados en El Universal, en el primer semestre de este año se ensamblaron 88 mil 456 motos, un 58% menos que en 2013 cuando entre enero y junio las cinco plantas agrupadas en Aifem ensamblaron 210 mil 852 unidades.

Eduard Prince es el encargado de un establecimiento donde venden motos Bera. Con resignación asegura que ya prácticamente no tienen trabajo. De las 400 unidades que les llegaban mensualmente el año pasado, solo queda el registro de los negocios cerrados con sus clientes. Ahora apenas un camión con 50 motocicletas ven llegar cada mes.

Quienes van a la tienda con la intención de comprar salen decepcionados. No les dan fecha de llegada de la mercancía, y si corren con la suerte de ir el día que les despachen no tienen la posibilidad de elegir modelo ni color. “Si la única que queda tiene algún desperfecto de pintura, así se la tienen que llevar”.

Otro problema que han tenido que enfrentar es el que representan los revendedores que se las ingenian para saber cuándo llegan las motos para comprar varias y ofrecerlas en el mercado a un margen alto de sobre precio. Por eso se ve en las puertas del local un aviso que advierte que no se venden motocicletas a quienes hayan comprado en los últimos seis meses, ni a quienes no tengan licencia ni certificado médico vigente.

En ese concesionario se redujo personal para poder seguir abiertos pese a la crisis. De cuatro mecánicos quedan dos y tuvieron que despedir a uno de los tres vendedores.

Los tiempos de obsequiar chalecos, cascos y accesorios quedaron atrás. Para percibir mayores ingresos, en cada venta incluyen el servicio de cambio de aceite por un costo adicional, y les ofrecen a los clientes la instalación del sistema de seguridad.

En otro establecimiento donde solían exhibirse motos Empire Keeway solo están prestando servicio mecánico y tienen a la venta los pocos repuestos que les quedan en inventario. Ahí los despachos se redujeron a 15 unidades al mes y tienen una lista de espera de más de 300 personas por cada uno de los cuatro modelos que ofertan. (DB)




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