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El 23 de abril de 1616 fallece Miguel de Cervantes Saavedra, la cima de la literatura española. Murió el mismo día que el otro gran genio del siglo, William Shakespeare, una coincidencia engañosa, puesto que Inglaterra no había adoptado aún el calendario gregoriano, luego hubo al menos ocho días de diferencia entre una y otra muerte.

“Es considerado una de las máximas figuras de la literatura española y universalmente conocido por haber escrito Don Quijote de la Mancha, que muchos críticos han descrito como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal. Se le ha dado el sobrenombre de Príncipe de los Ingenios“.

Cervantes nació en Alcalá de Henares y vivió largo tiempo en Córdoba y Sevilla antes de iniciar una vida de armas embarcándose hacia Italia. No fue el ansia de gloria y aventura lo que le llevó a Italia, sino su huida de la justicia, pues pesaba sobre él una orden de destierro y la amputación pública de su mano derecha por haber herido en un duelo a un maestro de obras, don Antonio de Sigura.

En Italia se enrola en La Marquesa con el tercio de Miguel de Moncada y acude al golfo de Lepanto a enfrentarse al turco. Cervantes tiene fiebre pero se niega a permanecer en la cama y pide un puesto en la vanguardia “para morir peleando por Dios y por su rey”. Recibió tres arcabuzazos que le dejarían manco, pero aún participaría en la campaña de Túnez, con tanto valor que don Juan de Austria y el duque de Sessa le facilitaron cartas de recomendación cuando decidió licenciarse.

Rumbo a casa, cuando ya vislumbraba la costa de Barcelona, fue apresado por una galera de piratas berberiscos, que al ver sus cartas le tomaron por un personaje notable y pidieron un alto precio por su rescate, prolongándose su cautiverio por cinco años. Cuatro veces trataría de escapar el manco de Lepanto, hasta que unos frailes trinitarios pudieron negociar su liberación por 500 ducados. Ya en su patria, Cervantes inició una vida de letras que habría de darle la inmortalidad, aunque sus primeras obras, dramas teatrales, no llegaron al nivel que demandaba todo un Siglo de Oro, donde en competencia estaba nada menos que Lope de Vega.

Cervantes llevó una vida desgraciada, sin suerte en el dinero ni en el amor. Buscó desesperadamente un protector y vagó de un lado a otro en busca de una posición estable que le permitiera escribir y vivir con dignidad. Murió en la pobreza, rodeado de muy pocos, entre ellos Lope de Vega, con quien había mantenido disputas enconadas. No encontró en vida la suerte, pero dejaba un milagro literario a la posteridad.




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