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La flor de Nochebuena ilumina de rojo las fiestas decembrinas, producto del mejoramiento de esta especie silvestre mexicana cuyos orígenes se remontan a la época prehispánica y florece cada invierno.

“Hay plantas silvestres de donde se obtienen las cultivadas mejoradas, ya sean de sol, para jardines o espacios abiertos o de sombra, producidas bajo invernadero”, dijo la bióloga Mónica Pérez, quien aseguró son un centenar de variedades de esta flor a nivel mundial.

Esta flor, protagonista de la Navidad en México y en otras partes del mundo, fue adoptada por su intenso color rojo, el cual es mejorado y modificado para producir variedades para su venta.

“Se modifican sus hojas al teñirlas de colores vistosos para atraer a sus polinizadores y que se pueda seguir propagando la planta, lo que da origen a nochebuenas amarillas, blancas, mostaza, rehilete, rosas y más”, apuntó.

Entre las flores cultivadas destaca la belleza en sus colores y tamaños para su uso ornamental, mientras que las especies silvestres, menos llamativas y más pequeñas, registran propiedades medicinales y nutricionales.

Un estudio realizado por la Red de Nochebuena, a la que pertenece Pérez, determinó que el látex, sustancia lechosa de la planta, puede ser tóxico.

Por ello, recomendó remojar la flor para evitar daños al ser utilizada en platillos como ensaladas, crema de almendras con flor, ceviche vegetariano, pechuga rellena de queso y Nochebuena.

Además de ser utilizada como cataplasma para enfermedades de la piel, las mujeres que amamantaban a sus hijos acudían a ella para aumentar la producción de leche.

Esta flor nativa se expandió al mundo cuando el embajador estadounidense Joel R. Poinsett (1825-1829) halló la especie en el municipio de Taxco de Alarcón, en el sureño estado de Guerrero, cuna de la flor de Nochebuena.

Por ello, las variedades de Nochebuena cultivadas y comercializadas se crean principalmente en Estados Unidos y Europa con mejoras en su tamaño, ramificaciones, brácteas y colores.

La bióloga de la Universidad de Chapingo consideró importante conservar esta especie que crece sola, de manera silvestre en el país sin necesidad de hacer algo. Hay que propagarla y buscar tener híbridos mexicanos.

Ello puede ayudar a los pobladores a obtener recursos y conservar al mismo tiempo las especies silvestres para no depender de otros países ni pagar regalías por su uso.

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias creó un genotipo mejorado que denominaron Alondra, primer material de Nochebuena desarrollado en el país con el fin de diversificar la oferta de esta flor en el mercado nacional.

México alberga una gran diversidad en estados como Chiapas, donde se le conoce como Sijoyo, en Durango se le llama Catalina, así como flor de Pascua en los estados de Guerrero, Michoacán, Veracruz e Hidalgo.

Dentro de las fronteras mexicanas también recibe otros nombres, como Estrella de Navidad, Santa Catalina y Flor de Fuego.

En Guatemala es identificada como Guacamayo, mientras que se conoce como Corona de los Andes en Chile y Perú, Flor de Navidad en Venezuela y Estrella Federal en Argentina.




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