Los pocos electores que participaron, acudieron graneados a los centros de votación. (Foto: Kevin Arteaga González)

El vacío se notó. La poca afluencia de votantes fue la incidencia más notable y repetitiva en la mayoría de los centros de votación de las parroquias San José, El Socorro, Catedral y Candelaria, en el centro y norte de la capital carabobeña, a lo largo de toda la jornada de la elección presidencial y consejos legislativos convocada para este domingo.

La sede electoral del Colegio Sagrado Corazón es un claro ejemplo. Según datos del coordinador acreditado por el máximo ente comicial, solo participaron aproximadamente 850 personas de las más de ocho mil 703 que integran el universo de votantes en esta institución. Esto representa casi 90% de abstención.

En el Liceo Nacional Pedro Gual, ubicado en la avenida Bolívar norte, se repitió la historia: la mayoría de los electores no participó. Algunos miembros de mesa aseguraron que solo acudieron a las urnas alrededor de mil 400 ciudadanos, de los más de seis mil 900 inscritos. El porcentaje de no participación se ubicó en al menos 80%.

PUNTOS ROJOS
Punto rojo de la Plaza Bolívar de Valencia. (Foto: Kevin Arteaga González)

Mientras las mesas electorales estaban vacías, con sus miembros expectantes ante la escasez de electores, los colaboradores de los denominados puntos rojos del oficialismo no paraban de recibir carnetizados. Era un procedimiento casi automático: después de votar, quienes tenían el carnet de la patria iban a escanear el código como constancia de su participación con la esperanza de recibir el bono prometido por Nicolás Maduro.

Julio Barreto, coordinador del punto que estuvo ubicado en la Plaza Bolívar de Valencia, señaló la implementación de los toldos rojos como “el lugar de encuentro, amor y felicidad, que tiene como objetivo orientar a quienes militen en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) o Movimiento Somos Venezuela, en lo que tiene que ver con nuestra contienda política”.

La gran mayoría de los carnetizados se acercan al lugar, adyacente al centro de votación de la Escuela Nacional Bolivariana Rafael Arvelo, para aclarar sus inquietudes en cuanto al acceso a las pensiones y otros beneficios, confesó Barreto. A su juicio, el oficialismo sabe hacia dónde va y contra quién se enfrenta, a diferencia de la oposición.

Pero las normas del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada (Ceofanb) no fueron cumplidas a cabalidad en algunos casos. Pese a que fue claramente establecido que los puntos rojos debían instalarse a 200 metros o más de las instituciones que funcionaran como sedes electorales, a menos de 100 metros del Grupo Escolar República del Perú instalaron uno.

“VOTAR POR UN CAMBIO”
Frente al centro del Colegio Lourdes, en la avenida Bolívar, no hubo electores pero sí personas comiendo de la basura. (Foto: Kevin Arteaga González)

La grave crisis económica y humanitaria por la que atraviesa la nación fue lo que motivó a Yenny Briceño a salir de su casa a votar, ya que quiere entregarle a sus hijos un “país diferente”. Ella está convencida de que es esa la única herramienta que tienen los venezolanos para que pueda ocurrir un cambio de Gobierno, pese al llamado de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y la comunidad internacional de no participar.

Mariela Quiñones coincidió con Yenny en cuanto a la relevancia del sufragio, pero resaltó que es Dios el que tiene la última voluntad en Venezuela. “Solo votando y con la oración podremos salir de esto. No es posible que ni siquiera me pueda comprar un champú para lavarme el cabello o un tinte para pintarme las canas porque el sueldo solo me alcanza para medio comer”.

Durante varias semanas el país se mantuvo al borde de debates y opiniones divergentes sobre el hecho de ir o no a manifestarse a través del voto, pero finalmente los hechos han hablado por sí solos: al menos en el centro y norte de Valencia se impuso la poca participación. 

La avenida Bolívar de Valencia se mantuvo desierta durante toda la jornada. (Foto: Kevin Arteaga González)

 




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