Desde el jueves 5 de mayo en la tarde los familiares y amigos de Hecder Lugo no paraban de llorar. ¿Cómo no hacerlo?. Un guardia nacional le disparó a quemarropa en la cabeza y también en el pecho, cuando protestaba en el sector El Tulipán del municipio San Diego.

El calvario de los últimos días se refleja en los semblantes de los allegados durante el entierro. La sed de justicia es palpable, pero el resentimiento y el odio no tienen cabida en sus corazones. Rezan para que Dios perdone al funcionario que le quitó la vida y con ella sus sueños.

Su madre está intranquila, las manos le tiemblan mientras intenta mitigar tanto sufrimiento. El dolor es inexplicable. Su “gordo” ya no estará presente.

Está de pie, aunque su alma está destruida. Grita, se pregunta ¿por qué? ¿Cuál es la razón para matar a un chamo que solo quería un mejor futuro para él y la familia que estaba formando?. No encuentra respuestas, mucho menos consuelo.

Vestida de negro y con un morral cargado de pertenencias de su hijo, pidió castigo para el asesino del muchacho de 20 años, que en vida se formaba para ingresar en la Armada. El joven nunca pensó morir a manos de quienes posiblemente habrían sido sus compañeros de armas.

Hecder Lugo no podrá asistir a la prueba de ingreso a la Academia Militar de la Armada, pautada para el 17 de mayo. Tampoco construirá un hogar, anhelo que deseaba cumplir junto a su esposa, incrédula ante lo sucedido.

La historia se repite en la familia Lugo. Hace unos años, uno de sus parientes fue también asesinado por un guardia nacional. El desconsuelo es el mismo, el deseo de que los culpables paguen sus crímenes sigue latente. “Ellos en el cielo van a hacer justicia. Esos desgraciados van a pagar cada lágrima que hemos derramado” dijo una de las asistentes al entierro, mientras abrazaba a su hijo.

La sociedad civil participó en el sepelio para extender sus condolencias y brindar apoyo a la familia de Hecder Lugo, un héroe nacional. Seguirán en las calles hasta lograr la libertad de Venezuela, en honor a él y a las otras víctimas de un Gobierno represor.

El cuerpo de Lugo fue sepultado en el cementerio Jardines Del Recuerdo. Su lucha quedará inmortalizada en la memoria de aquellos que sufren la pérdida inesperada y temprana de un chico que tenía mucho para dar.

 




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