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Académicos de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo, Venezuela; afirmaron recientemente que la economía venezolana atraviesa por una situación límite: “El país se encuentra en este momento en una situación límite. No hay dólares para importar producto terminado en cantidades suficientes para atender la demanda nacional, pero tampoco hay producción nacional para atender la demanda interna. Nos dejan como el único país petrolero en el mundo sin ahorros para enfrentar la coyuntura del mercado petrolero actual”, explicó el decano de dicha dependencia académica. Aseguran que el aparato productivo nacional está prácticamente paralizado, por lo que observan que es necesario implementar medidas sobre el gasto público, el ejercicio fiscal y el sistema cambiario vigente en el país”.

El manifiesto de estos profesores continua con las siguientes afirmaciones: “Es imperante reorganizar el gasto público, el volumen de gasto ha venido creciendo año a año. Sin una política monetaria responsable es imposible solventar la situación inflacionaria que se vive. Si se acentúan los errores de la gestión económica el país seguirá deteriorándose notablemente”, puntualizó el decano Hamidian.

Coincidieron en señalar dichos investigadores: “que si se mantiene el actual escenario se incrementará la escasez, la inflación y la pérdida progresiva de la libertad de elección en el consumo y destacaron que a su juicio el gobierno nacional enfrenta un problema severo de su modelo económico”.

Por su parte el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó una recuperación económica “más floja de lo esperado” en 2017 en Latinoamérica, del 1,2 %, cuatro décimas menos de lo anticipado, lastrada por la debilidad de Brasil y el recorte de las previsiones en México por la llegada al poder en Estados Unidos de Donald Trump.

“La recuperación que se proyecta es más floja que la pronosticada en octubre, dada la persistente debilidad en algunas de las principales economías aun cuando otras siguen registrando un crecimiento moderado”, indicó Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI en rueda de prensa, según reseñó EFE.

En el caso de Venezuela, el FMI afirmó que “continúa sumida en una profunda crisis económica que avanza hacia la hiperinflación”, y se prevee una nueva contracción de -6 % en 2017, tras el -12 % de 2016 causadas por las “enormes distorsiones económicas”.

El FMI Venezuela, empeoró sus cifras de recesión en 2017 y 2018, estimando además una inflación de 720,5 por ciento este año y 2.068,5 por ciento el próximo. Esto, debido a “la monetización de los déficits fiscales, las amplias distorsiones económicas y las graves restricciones a las importaciones”.

El PIB de Venezuela retrocederá un 7,4 % en 2017 y un 4,1 % en 2018, según las estimaciones del Fondo Monetario.

La crisis económica actual se manifiesta de distintas formas. En primer lugar habría que hablar de los altos niveles de escasez de productos de alta prioridad. Es notable para cualquiera el desabastecimiento, y aun incluso no en pocos casos la ausencia total de rubros de alimentos, así como de medicinas, productos de limpieza y víveres en general. También es pertinente advertir sobre la gestación de un proceso hiperinflacionario que amenaza con subir escalafones ulteriores en cuanto al nivel general de precios, y con destruir el ya tan mermado consumo de las familias y de toda la economía en general. Este cuadro de estanflación (detrimento de la producción aunado a la inflación en los precios) se combina con una crisis de balanza de pagos que claramente compromete el pago de servicio y amortización de la deuda externa para el presente año, calculado en aproximadamente USD 16.000 millones. Las cuentas externas se han perjudicado desde que los precios petroleros comenzaron a descender hace ya algunos meses, al mismo tiempo que la capacidad de oferta se ha mitigado dado los acontecimientos industriales como los de Amuay y del Centro Refinador Paraguaná, y de los compromisos petroleros adquiridos con la República de China, los cuales conllevan a la entrega de barriles diarios como parte de pago de deudas bilaterales, pero que restan a la oferta potencial de petróleo venezolano en mercados internacionales.

Este contexto no ha sido más que el resultado de políticas gubernamentales que han auspiciado el auge y la permanencia de la crisis. Haber ofrecido divisas mediante un tipo de cambio relativamente bajo, como lo ha hecho tanto CENCOEX como su congénito CADIVI –entre otros múltiples mecanismo que se han ensayado–, favoreció la importación de rubros tradicionalmente fabricados nacionalmente, significando un desestimulo para la producción nacional a cambio de mercancías ‘aparentemente’ más baratas traídas desde otras economías a través de un tipo de cambio claramente sobrevalorado. Este impulso ha deteriorado el aparato productivo durante todo el trayecto que han permanecido los controles de cambio, pero este deterioro ha pasado desapercibido debido a que las importaciones han cubierto la parte del consumo que la producción nacional ha venido desatendiendo.

El índice nacional de precios al consumidor medido por la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional tuvo una variación de 16,2% el mes pasado, informó el diputado y economista Ángel Alvarado. El indicador medido por el Parlamento desde inicios de este año también  muestra que en el primer trimestre la inflación acumulada fue de 65,5%, agregó el diputado.

Recordó que el INPC de la AN mide la variación de los precios de una canasta  de  bienes y servicios representativa del consumo de  las familias venezolanas y la metodología que se emplea para obtener ese cálculo es la misma que usa el Banco Central de Venezuela.

Reiteró que el Parlamento decidió empezar a medir la inflación en vista de que el BCV no publica el INPC desde diciembre de 2015.

El diputado reiteró su rechazo a las políticas económicas que han hecho que Venezuela tenga la inflación más alta del mundo y dijo que es necesario que continúen las protestas para que se restituya el hilo constitucional. “La brutal crisis económica que está arruinando a los venezolanos tiene que ser un motor para seguir protestando y reclamando por un cambio político que genere cambios económicos”.

Economistas han cuestionado en reiteradas ocasiones la metodología que está usando el BCV para medir la inflación, por considerar que no refleja la realidad.

Por las realidades antes expuestas el Índice de pobreza venezolana supera los pronósticos. Los más altos índices de pobreza se han alcanzado en el primer trimestre del 2017 y resultan ser los más elevados desde que se inició en Venezuela la producción de petróleo, que son aproximadamente 100 años. Los venezolanos están pasando muchas penurias por las malas políticas económicas implementadas por el actual régimen.

La pregunta obligada es: ¿se pueden defender estas realidades como consecuencia de la instauración desde hace 18 años del socialismo del SXXI en Venezuela?

 

 

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Chichí Páez
Dilatada experiencia académica universitaria. Más de veinte años en la industria privada, complementada como Consultor Organizacional. Productor y director del micro-programa "Gerencia en Acción" que se transmite diariamente por Universitaria 104,5FM. Sub-Director de la Revista Digital entorno-empresarial.com
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