SIDOR,Guayana,18/07/19 Sidor ANGEL GARCIA,Editorial de
Sidor, Guayana, en 2019 / Foto. Cortesía (Primicia)

El nacimiento de las empresas básicas llegó a definir lo que es ser guayanés, ya que marcó un antes y un después en el estilo de vida de la población, generó el desarrollo de multiplicidad de talentos y la construcción de universidades y centros de formación para solventar la demanda de profesionales y técnicos.

Entrevistado por el Correo del Caroní, Yunis Hernández, quien laboró durante 43 años en la empresa, evoca que se alcanzaron grandes logros, entre ellos, la escolarización y enseñanza de muchos trabajadores del campo que migraron de otros estados, especialmente de Sucre, Monagas y Anzoátegui, para encontrar su lugar en la alternativa industrial.

“Sidor generó la industrialización y el crecimiento económico de la ciudad. Era el amor por la empresa, el orgullo de cada uno de los guayaneses por esas empresas. Hace 60 años fuimos capaces de montarnos en la modernidad y la producción. Sidor transformó la ciudad y el modo de vivir. Fuimos ascendiendo socialmente, resultó un impacto grandioso. Todo el que haya trabajado en Sidor se siente orgulloso de ser sidorista, eso es enorme. Es indescriptible”, adujo Hernández.

En 1960, el presidente Rómulo Betancourt fundó la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y tomó control del proyecto. El 9 de julio de 1963 ocurrió la primera colada de acero en la siderúrgica, lo que representó uno de los hitos más importantes en la historia industrial del país.

A partir de ese momento, las enfermedades ocupacionales, las largas jornadas de trabajo y la exposición de los trabajadores a condiciones de trabajo extremas, se convirtieron en algunas de las dificultades de laborar en la empresa. No obstante, los sidoristas entrevistados adujeron que se trataba de circunstancias que valía la pena pasar debido a la remuneración y beneficios.

Las bondades de la privatización

Durante el segundo período de Rafael Caldera, el Estado determinó que la empresa estaba arrojando pérdidas, en consecuencia, decidió privatizarla a través de licitación pública, proceso que terminó con Sidor en manos del Consorcio Amazonia, integrado por varias empresas latinoamericanas lideradas por el grupo argentino Techint. Según los obreros, fue la época más próspera de la estatal con la llegada de nuevas tecnologías.

“Como siderúrgica había muchos riesgos, pero cuando la empresa estuvo privatizada se le hicieron muchas adecuaciones tecnológicas. En esos años era una empresa con una gran capacidad de respuesta, implementos de primera calidad… Llegabas a un turno de 11:00 p.m. a 7:00 a.m. y salías a las 7:00 de la mañana sin pegar un ojo, eso era producción pareja en esa empresa. Llegabas agotado a tu casa. Eso era Sidor, no esta empresa que dicen que se está recuperando con puras mentiras maquilladas. Los que vivimos la Sidor productiva sabemos que ésta no es así ni en producción ni en condiciones de trabajo”, manifestó un obrero con 27 años de trayectoria en la compañía.

“Con cada quincena satisfacías todas las necesidades de tu familia. Los sacrificios se veían reflejados cuando te comprabas tu carro, acomodabas tu casa, viajabas con tu familia. Por eso tú te entregabas en cuerpo y alma a la empresa. El sentido de pertenencia es una cosa, pero lo que realmente motiva a permanecer en una empresa es la remuneración y la respuesta que recibes por parte de la empresa. El trabajador en ese tiempo se sentía tranquilo con lo que recibía”, expresó un trabajador que solicitó mantener el anonimato.

Desarrollo y sostenibilidad

Más allá del buen salario que convirtió a Sidor en opción de desarrollo y sostenibilidad económica, los beneficios laborales establecidos en los contratos colectivos no eran menos atractivos: servicio de hospitalización, cirugía y maternidad en clínicas de todo el país, costeado por la empresa; vacaciones bien remuneradas, préstamos para comprar carros y vivienda, becas para los estudios para los hijos de los trabajadores pagos, planes vacacionales: esta oportunidad de oro movilizó a muchos migrantes internos a Ciudad Guayana.

“Mis hijos estudiaron en colegios y universidades privadas. Salimos de la casa de barro para vivir en urbanizaciones con escuelas cerca. Teníamos seguros HCM. Por eso, los sidoristas amamos tanto esa empresa, porque lo que somos se lo debemos a la empresa. Producir no es fácil, pero valió la pena porque hubo un ascenso social”, declaró Yurkis Hernández, jubilado de Sidor.

La situación potenció la oferta educativa en Guayana, se crearon seis universidades y diversos institutos para satisfacer la demanda de profesionales y técnicos. Ingeniería y administración se convirtieron en las carreras más cotizadas, ya que el estudiante tenía la esperanza de egresar y conseguir trabajo en Sidor o en cualquiera de las empresas básicas del holding CVG.

La Sidor en revolución

Lamentablemente, hoy, a criterio de especialistas, Sidor apenas funciona al 10% de su capacidad. Accidentes laborales, áreas inutilizadas y fallas en el proceso productivo han caracterizado los últimos años de la estatal, que contrastan con aquella siderúrgica del siglo XX, que incluso con sus fallas y problemas productivos, presentó cifras y balances favorables.

Los sidoristas han visto menguar sus beneficios con la erradicación del HCM, la ausencia de pagos de bonos, la imposibilidad de vacacionar e, incluso, el incumplimiento hasta de la entrega de equipos de protección para laborar. En este sentido, trabajadores jubilados aseveraron que es una situación dolorosa para quienes dedicaron su vida laboral a la compañía y que hoy perciben una pensión paupérrima y ni pueden costear el tratamiento de sus enfermedades crónicas u ocupacionales.

No obstante, la administración de la empresa, actualmente presidida por Néstor Astudillo, insiste en la recuperación de 22 plantas y una parte de la capacidad productiva. En palabras de los sidoristas, estas cifras no son ciertas. “Los del gobierno se alegran porque producen 200 toneladas, eso era en sólo turno. Quieren engañar al país hablando de que produjeron 200 toneladas, eso lo hacíamos nosotros en ocho horas. Además fueron sustituidos los profesionales y técnicos por gente que no tiene idea”.

Venta de acciones: una propuesta salvadora

Con miras de solventar la crisis económica y la falta de liquidez, desde principios de 2022, el Gobierno ha impulsado políticas de apertura económica. Nicolás Maduro informó que pensaba ofertar en la bolsa acciones de las empresas básicas de Guayana, entre otras firmas estatales.

Hasta ahora, solo se ha oficializado la oferta del 5% de acciones del Banco de Venezuela. En este sentido, los sidoristas no ven la oferta como una alternativa factible a largo plazo para la recuperación de la estatal. “Si yo tuviera unos billones de dólares, no los metería allí para que los maneje este Estado ineficiente que todas las empresas que ha tocado y que fueron exitosas, hoy están quebradas. A Sidor la dirigen unos políticos que los cambian cada tres meses, también militares, no hay meritocracia. Nadie con cuatro dedos de frente invertirá en una empresa que el Estado maneja como si fuera una bodega”, expresó uno de los trabajadores.

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