“El Pesebre recuerda la simplicidad, la pequeñez con que Dios se mostró con el nacimiento de Jesús en la precariedad de Belén, puede parecer que esta pequeñez vaya en contradicción con la divinidad. La pequeñez es libertad. Además, expresa que todos estamos llamados a ser libres ante Dios y a tener “la libertad de un niño ante su padre” y explica que el Niño Jesús que colocamos en el pesebre es Santo en la pobreza, la pequeñez, la sencillez y la humildad”. Papa Francisco

Como ya es costumbre, el último escrito del año de Gerencia en Acción, está dedicado a realizar algunas reflexiones sobre la realidad nacional y el comportamiento humano prospectivo.

El Adviento lleva a la humanidad a un cumpleaños. En navidad, se celebra a Él, por medio de la conmemoración de su nacimiento, quien dijo que vino a librar a los oprimidos y presos, para curar corazones dolientes, y estar al lado de los olvidados: Jesucristo.

Él muestra que Dios no está en algún sitio lejos, sino cerca de la gente, como una persona que ha venido a visitar. Como un hermano que vive y sufre solidariamente. Como quien ama a sus semejantes, pues parte de estar convencido que todos somos “nosotros” (nos-otros: los otros que son nuestros, por ende: no de otros). Este alguien está acercando a los creyentes, incluyendo a la persona que en este momento está leyendo este escrito. Él camina al lado de todos, no importa cuán difícil sea el camino, no importa cuán obscuro ni largo. Guiará al destino de cada persona, grande o bonito. Y cuando se llegue a ese sitio, se podrá decir “ahora todo está bien, todo tenía su propósito”.

Es importante que se comprenda la importancia de guiar la vida con la palabra de Dios, porque ella es la verdad, muestra lo que Dios es, lo que quiere para la humanidad y enseña las verdades eternas. Si no se basa la vida en la verdad, no se puede tener la luz, ni la paz de Dios.

La Navidad es la ternura del pasado, el valor del presente y la esperanza del futuro. Es el deseo más sincero de que cada taza se rebose con bendiciones ricas y eternas, y de que cada camino conduzca a la paz.

La palabra latina “adventus” significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararse en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que invita a recordar el pasado, impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.
El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.

Ésta es su triple finalidad:

– Recordar el pasado: celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Ésta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como un ser humano más, hombre entre los hombres. Ésta fue su primera venida.

– Vivir el presente: se trata de vivir en el presente de la vida diaria la “presencia de Jesucristo” en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

– Preparar el futuro: se trata de prepararse para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”. Entonces, vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Se espera su venida gloriosa que traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

En el Evangelio, varias veces, habla Jesucristo de la Parusía y dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la iglesia invita en el Adviento a prepararse para este momento a través de la revisión y la proyección.

Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos se ha sido hasta ahora y lo que se va a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de la vida espiritual y la relación con Dios y con el prójimo. Todos los días se puede y se debe ser mejores personas.

En Adviento, se debe hacer un plan para no sólo ser buenos en Adviento, sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo cuesta y hacer propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.

Algo que no se debe olvidar:

El Adviento comprende las cuatro semanas antes de la Navidad.

El adviento es tiempo de preparación, esperanza y arrepentimiento de los pecados para la llegada del Señor.

En el Adviento se prepara para la navidad y la segunda venida de Cristo al mundo, cuando volverá como Rey de todo el universo. Es un tiempo en el que se puede revisar cómo ha sido la vida espiritual individual, la vida en relación con Dios y convertirse de nuevo. Es un tiempo en el que se puede hacer un plan de vida para mejorar como personas.

Cuida tu fe:

Ésta es una época del año en la que se va a estar “bombardeados” por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, se va a estar invitados a muchas fiestas. Todo esto puede llegar a hacer que se olvide del verdadero sentido del Adviento. Hay que esforzarse por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano.

De esta manera se vive la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

Entonces, aùn en medio de angustias, premuras y limitaciones, se debe declarar siempre un mensaje de buenas nuevas que esparzan su semilla de esa bendición que brotará de entre las tinieblas del presente: tener esperanza que así será. Hay que partir de que Él guía (grande y bonitamente) el destino de cada cual y cuando se llegue al destino se dirá: “¡ahora todo está bien, todo tenía su propósito!”; de aquí que los creyentes en el Niño Jesús están persuadidos de que todo lo que ha acontecido y lo que acontece mostrará su efecto en el futuro y por ello se está convencidos de que habrá prosperidad: bonanza y dicha, holgura y paz, pues todo está bajo la conducción de Él.

A nuestr@s asidu@s lector@s que el Niño Jesús le traiga los mejores momentos de paz, sosiego, amor y tranquilidad en su grupo familiar y de amistades.

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO LE DESEA EL EQUIPO HUMANO DE GERENCIA EN ACCIÓN!




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